La paradoja del más grande de la historia

La victoria de Nadal contra Medvedev dejó muchas secuelas sobre el poderío mental y físico de Rafa, la garra de Medvedev y su consolidación como uno de los mejores del circuito y también la que hoy nos vamos a referir: esa paradoja llamada el más grande de la historia, que actualmente domina Federer pero Rafa le respira en la nuca.

Es completamente cierto que Federer durante toda su carrera hizo méritos y logró, primero que nadie, ganar 20 títulos de Grand Slams y el sin fin de récords que posee. Ahora bien, planteemos una hipótesis bastante factible: ¿si Nadal le supera es acaso mejor que Roger? A mi parecer creo que este hecho de enaltecer a uno por encima del otro es más una cuestión de marketing y superioridad que obvia lo importante: estamos disfrutando de tres, sí incluyendo a Djokovic, monstruos que día a día se reinventan y demuestran que están más vigentes que nunca en este deporte.

Esa paradoja del más grande de la historia es la más subjetiva del mundo. Algunos se preguntarán por qué, puede que mi opinión esté errada, pero les llamo a reflexión y les planteo lo siguiente: es que acaso al final todos los grandes jugadores de tenis no pasan al Olimpo y pasan a ser recordados, unos más que otros, cómo los mejores jugadores en la historia.

Inclusive, hablando de algo superlativo, todo el mundo reconoce los méritos, bajo otras normas y circunstancias, de los míticos logros del gran Rod Laver y aún así, no se le da, creo yo, esa etiqueta del mejor de todos los tiempos por cómo se competía anteriormente.

Retomando la actualidad, creo que lo mejor que podemos hacer es disfrutar de este “big three” y todos los hermosos momentos que nos han regalado en vez de caer en la constante diatriba si alguno de estos o aquellos fueron mejor, porque cómo mencioné, todo quedará de acuerdo al gusto y la perspectiva de cada quien. Pero sin duda alguna que esto plantea no solo una paradoja sino una interrogante divina: si Nadal supera a Roger, quién es el mejor de la historia? Solo el futuro, hermoso e incierto, nos dirá la respuesta a dicha pregunta.

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